Historia

El Cortijo Barranco Oscuro fue construido a finales del siglo XIX tras ser trasladado desde una ubicación anterior cercana al barranco que cruza las tierras del cortijo. Era un gran cortijo para la época y la zona, con más de 100 hectáreas de terreno en un lugar donde predomina el minifundio y una espectacular bodega que recorría todo el bajo de la casa, con unos 400 metros cuadrados y una capacidad de más de 100.000 litros. Una bodega que probablemente se construyó para cambiar el rumbo de una zona tradicionalmente dedicada a la destilación pero que desgraciadamente vió truncado su proyecto, nada más nacer, por la temprana llegada de la filoxera.

Cortijo Barranco Oscuro
Cortijo Barranco Oscuro

No tenemos datos concretos del plan de sus creadores pero sí las evidencias que están a simple vista, detalles de grandeza en la arquitectura, los materiales, el diseño. Los techos de tejas a dos aguas no tienen nada que ver con los tradicionales “terraos” planos de launa, vigas de madera de grandes dimensiones talladas a modo de embellecedores, forja preciosista. El lagar, ubicado en uno de los extremos del cortijo, contaba con un prensa de grandes dimensiones, basada en dos tornillos de madera de más de 10 metros de altura, anclados en el techo de una torre maciza, construida al efecto para hacer de contrapeso. El mosto llegaba a las grandes cubas de madera por unas canaletas construidas a lo largo de las paredes.

Con la llegada de la Filoxera y la práctica desaparición del viñedo, que fué sustituido mayoritariamente por almendros, llegó también el fin de la perspectiva comercial de la bodega y tras el reparto del cortijo entre varios herederos y la consiguiente división de la bodega la elaboración de vino quedó como algo residual.

Manuel Valenzuela nació en un pequeño pueblo de Granada, cerca de Guadix, llamado Marchal, en el año 1943. Años duros. Era el penúltimo de una familia de nueve hermanos, parecía bueno para el estudio y el padre le permitió continuar en la escuela del pueblo. Tras sus estudios de bachiller en Guadix, y gracias al esfuerzo de su modesta familia, se trasladó a Madrid para formarse como perito químico, pero a Manuel no le gustaron las perspectivas que se le ofrecían. Eran años muy movidos y se trasladó a Barcelona, donde conoció a Rosa, su compañera de fatigas desde entonces. Al poco tiempo se vieron obligados a emigrar a Francia, primero el sur, luego París, allí nacieron sus dos hijos y fue donde Manuel tuvo sus primeros contactos con el mundo del vino.

Una vez de vuelta, en Barcelona, bastaron unos pocos años para que emprendieran su sueño, vivir en el campo, alejados de los rigores del reloj, donde poder cultivar sus propias vidas.

A finales del año 79, Manolo y Rosa, junto a su amigo Jordi, compraron la parte de uno de los herederos que consistía en un tercio de la casa cortijo con su trozo correspondiente de bodega y unas 15 hectáreas de terreno, mayoritariamente almendros de secano en laderas, terreno abandonado y unas pocas parcelas abancaladas con disponibilidad de riego para cultivar hortalizas. Entonces no había viña pero sí dos cubas llenas del tradicional vino costa del cual dieron buena cuenta ellos, sus amigos y los tradicionales clientes del anterior dueño. Llegada la cosecha siguiente no quedó más remedio que continuar la actividad de elaborar el vino, en principio comprando uva pero pensando ya en plantar un viñedo con vistas al futuro.

La primera plantación tuvo lugar en el Cerro Las Monjas, poco más de 1 hectárea. Conforme a los consejos de los lugareños se plantó el pie americano tradicional de la zona, el Albarcoquillo (Rupestris de Lot), para posteriormente injertar a mano con las variedades típicas de la Contraviesa: Montúa, Moscatel de Alejandría, Pedro Ximenez, Tinto Alicante (Tintorera), también oída nombrar como Nicamusén, Tinto Aragón (Garnacha) y Tinto Varetúo (Tempranillo). Se descartaron Jaén Blanco, Jaén Negro y Perruno, las más bastas y productivas.

La vinificación durante los primeros años siguió también las tradiciones del lugar aunque se empezó a adelantar la vendimia para evitar la excesiva graduación y pesadez de la que hacían gala muchos de los vinos producidos en la zona. No obstante, había algunos que por la ubicación del viñedo o por la composición varietal eran agraciados con un poco más de frescura y potabilidad. Aún así, solo con eso no era suficiente para hacer vinos más interesantes y explorar los límites de un terruño tan singular. Manuel se hizo un viaje a lo largo del Mediterráneo por zonas con una mayor tradición vinícola en la elaboración de vinos de calidad, intuyendo las similitudes con la sierra de La Contraviesa. Los conocimientos que iba adquiriendo, sumados a su espíritu emprendedor y su gran intuición, le valieron para emprender lo que ha supuesto una total revolución del panorama vitivinícola de la zona, y de una gran influencia en otras zonas andaluzas y en general en el mundo de la agricultura ecológica, los anteriormente llamados vinos ecológicos, hoy vinos naturales.

A mediados de los años 80 se introdujo la primera variedad foránea, la Cabernet Sauvignon, a la par que se comenzaba a rescatar del olvido la variedad autóctona Vigiriega y se potenciaba la plantación de Garnacha que con el tiempo ha demostrado su gran adaptación al clima mediterráneo de montaña.

En el año 1984, y de la mano de Manuel Carrillo propietario por entonces del restaurante El Molino de Dúrcal (Granada), Barranco Oscuro sacó su primer vino embotellado y etiquetado. Otro hito histórico en una zona donde hasta entonces el vino solo se comercializaba a granel.

Barranco Oscuro con Sierra Nevada al fondo
Barranco Oscuro con Sierra Nevada al fondo

Al comprobar los éxitos iniciales y surgir otros demandantes se hizo la primera etiqueta propia un año después, con un dibujo de Manolo Gil como base, realizado a partir de una fotografía de Ángel Moreno, en la que se ve el cortijo de frente, desde la carretera de Murtas, con Sierra Nevada al fondo.

En 1987 salieron los primeros vinos varietales y se dejó de hacer el vino típico de la zona. Desde entonces la investigación de nuevas variedades y vinos no ha cesado continuando con la exitosa trayectoria a través de unos vinos auténticos y originales.

Barranco Oscuro Vino de Mesa
Barranco Oscuro Vino de Mesa
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