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Última Actualización: 5 de Marzo de 2008
Una agricultura natural y sostenible
Realizar una agricultura más respetuosa con el medio no es un capricho ni una
moda pasajera. Es una necesaria vuelta al origen, una forma de
cultivar que permita a generaciones venideras seguir disfrutando de la
naturaleza y de sus productos. Así está siendo reconocido por las autoridades
que intentan fomentar un agricultura más próxima a lo ecológico, ya sea
de forma limitada como con la agricultura integrada o prohibiendo cada
año numerosos productos nocivos para nuestra salud (hoy mismo se están
usando productos que mañana estarán prohibidos, ¿acaso hoy no son tan
malos?). El caso es que una agricultura más ecológica es mejor para la
salud de los consumidores y de los trabajadores, es mejor para la calidad
(química y organoléptica) de los productos y es mejor para el medio ambiente.
En los últimos años hemos asistido a numerosas crisis alimentarias como
las vacas locas, las dioxinas, los productos hortofrutícolas españoles
devueltos en la frontera alemana o desastres en el transporte y en
el almacenamiento de productos químicos (tan peligrosos en una nube
tóxica como suministrados en pequeñas dosis diarias) o escándalos como la
comercialización en paises en desarollo de productos químicos (DDT p.e.)
prohibidos en los paises occidentales hace años. Las autoridades han recurrido a
un aumento notable de la burocracia metiéndonos a todos en el mismo
saco, no se soluciona nada pero al menos se crean empleos indirectos.
Vino y salud
Investigaciones recientes han demostrado los efectos saludables de un
consumo moderado del vino, en particular su aptitud para prevenir
enfermades cardiovasculares, cancerígenas e incluso infecciones
bacterianas. Se han realizado diversos estudios sobre la costumbre
mediterránea de beber vino durante las comidas y su relación con las
enfermedades cardiovasculares, cuya incidencia es menor que en los
paises donde el consumo de vino es menor y el momento de consumo,
junto con otros alcoholes, no está vinculado a la comida
Los estudios solo hablan de la parte buena del vino y en cualquier caso
hablan de un vino ideal, natural y auténtico, como si todos lo fueran.
También hay estudios que señalan al tabaco como beneficioso para atajar
determinadas enfermedades y a nadie se le ocurre publicar que es un
producto saludable, siquiera en dosis moderadas. Para completar la
información debería hablarse de los efectos nocivos de otras sustancias
que también están presentes en el vino.
El sulfuroso (SO2)
tiene un papel destacado en la elaboración de vinos como antioxidante y
antiséptico. Debido a su creciente mala fama (alergias, dolores de cabeza,
resacas) hay intentos de reducir su uso aunque se hagan en sentido opuesto,
por una parte se buscan sustitutos que probablemente serán peores pero son
menos conocidos y no suelen ser objeto de análisis. En el lado contrario se
intenta reducir e incluso eliminar su uso intentado apoyarse en las fuerzas
que da la propia naturaleza. Cuando se interviene ya en el campo creando un
desequilibrio (herbicidas, abonos químicos, pesticidas) se entra en un camino
que no tiene vuelta atrás y que va generando una necesidad tras otra (levaduras
comerciales, acidificación, sulfitados, etc.). Además de una agricultura natural
hay condiciones que ayudan a limitar el uso de sulfuroso, como evitar una
excesiva exposición al aire, un PH bajo, unas buenas condiciones de higiene, una
temperatura moderada (sobretodo en la conservación del vino embotellado), etc.
Aún así, el riesgo a asumir no es tan grande, el vino puede que cambie a lo largo
del tiempo, incluso con precipitaciones y fermentaciones, lo cual en un vino natural
no son más que etapas en la vida de un ser vivo que irremediablemente acabará
muriendo, no por eso hay que matarlo antes. Se puede cuidar, se puede tratar
el vino como un producto complejo, delicado y vivo que es, o debería ser.
Si el que adquiere un vino lo hace con la conciencia de estar
recibiendo algo vivo la tarea es más fácil, no tratamos igual lo vivo
que lo inerte, debemos asumir una cierta responsabilidad. Al fin y al
cabo todo el proceso vitivinicola es una tarea difícil que requiere
mucho esfuerzo desde el principio hasta el final (o debería).
Una anécdota: Teniamos visita en la bodega y al ir a catar un vino
alguien dijo: "a mi hermana no le des que es alérgica al vino". Manolo,
incrédulo, entre la intuición y la sabiduría "obligó" a probar un poco
del vino a la supuesta alérgica que quedó curada de tal enfermedad para
siempre.
Es una satisfacción muy grande ver a una persona que no ha podido
disfrutar del apasionante mundo del vino por una supuesta alergia,
empezar a hacerlo con un vino nuestro por el simple hecho de haber
reducido el uso de sulfuroso a la mínima expresión. Además de haber evitado
muchos dolores de cabeza cuando no se ha consumido precisamente con
moderación.
Hay otras sustancias que sustituyen parcialmente al sulfuroso y pueden
resultar menos dañinas, pero como todo en el mundo químico, son
inofensivas hasta que llega una crisis y se prohiben. En todo caso
comparten esa misma finalidad de querer matarlo todo y hacer del vino un
líquido inerte, una momia que solo en la apariencia nos puede recordar
lo que fué. Por contra, el vino vivo seguirá su evolución, crecerá, será
diferente según el lugar, la temperatura, la humedad y demás condiciones
que lo rodeen, y si estas no son buenas morirá irremisiblemente, pero lo
hará conforme a las leyes de la naturaleza.
Hay más componentes (Histaminas, Carbamato de Etilo, etc.) que pueden
ser perjudiciales dependiendo de la cantidad y la persona. Se generan
naturalmente en cantidades moderadas, cualquier fruto tienen multitud de
sustancias nocivas pero en cantidades tan pequeñas que son absolutamente
inocuas para el ser humano. El problema viene cuando se altera ese
equilibrio y se fomenta una generación excesiva de esas sustancias, eso
ocurre con determinados tratamientos. Una uva de calidad, sana,
ecológica y un entorno de trabajo limpio suponen una garantía frente a
la presencia masiva de estas sustancias dañinas.
Boire un petit coup est ce toujours agréable? por Christophe Casazza en
lesvinsnaturels.org (En francés)
Vino, calidad y terruño
A menudo se usa la expresión vino de calidad para referirse al que
destaca particularmente en una cata organoléptica en función de los
gustos personales del catador o de ciertos estándares del momento, pero
muy pocas veces se alude a la calidad intrínseca del producto, a la
cantidad de componentes químicos saludables o perjudiciales que contiene
o al especial cuidado con que ha sido producido evitando el uso de
elementos ajenos o de artimañas que desvirtúan su autenticidad. Es
evidente que un atleta dopado corre más, sin embargo es comúnmente
aceptado que se le castigue por tramposo y se le anulen las marcas que
efectivamente había logrado, en esos casos renunciamos al récord porque
no es auténtico, nos quedamos a cambio con algo
menos llamativo pero real.
Se instaure o no el antidoping, es preferible un vino hecho con la
materia prima del entorno, aunque no tengamos lo mejor del mundo en cada
uno de los elementos que hacen que un vino sea posible. Esto es lo único
que permite hablar de "terroir", de especificidad, de
denominación de origen. En la viña está esa diferenciación a través del
suelo y el clima. Por suerte la vid es una planta agradecida que crece
donde otros cultivos lo tienen muy difícil, aún así el hombre interviene
desmedidamente en un intento de dominar a la naturaleza rompiendo su
sabio equilibrio, una vez roto sí que es imprescindible la intervención
constante para ir corrigiendo el desequilibrio creado, así tras un
tratamiento con herbicidas o plaguicidas la levadura autóctona queda
debilitada por lo que se hace necesario luego en bodega el uso de
levaduras comerciales y ya puestos, mejor seleccionarlas para dar un
carácter particular al vino, "que culpa tengo yo de no haber nacido
junto al Rhin" se dirá el enólogo mientras maneja las levaduras
aromáticas que convertirán cualquier mosto blanco en un pseudo Riesling.
Sulfitados desmesurados, clarificaciones, filtrados y otros tratamientos
agresivos debilitan la naturaleza del vino y obligan a intervenir, al
final del proceso podemos obtener un producto embaucador que conquiste
los sentidos del que lo beba aunque sea a costa de maquillar la
realidad. Ojos que no ven ...
Vinos Tintos Concentrados: ¿Todos Naturales? por José Hidalgo Togores

Garantía de calidad
El caso es que la panacea no se ha inventado aún, actualmente la
agricultura ecológica oficial, la de los comités y los sellos de
garantía está totalmente pervertida, una especie de control antidóping
de manga ancha que se queda en lo superficial. La biodinámica parece ser
una cultura más cercana a la naturaleza pero igualmente corrompible por
personas sin escrúpulos.
¿Cuál es la garantía entonces? Obviamente los análisis
químicos revelan multitud de información sobre las sustancias
perjudiciales que pueden contener tanto los suelos como los vinos, pero
eso es solo un indicio, la confianza plena solo se puede obtener
conociendo de cerca lo que hay detrás de cada bodega, es decir, las
personas. Probablemente no todos somos expertos a la hora de catar un
vino y menos aún de hacer análisis más profundos. Probablemente pese a
nuestra pasión por el vino no sabríamos ni por donde empezar a la hora
de trabajar con una cepa, de estrujar un racimo o de trasegar un vino,
pero sí hay algo que todos podemos hacer con un mínimo de conocimiento y
espíritu crítico: confiar o no en alguien, observar su grado de
compromiso, los valores que le mueven. Eso no es materia de expertos,
eso pertenece a cualquier ser humano.
Enlaces y Bibliografía
Si algo de esto suena apocalíptico...
http://elmundovino.elmundo.es/elmundovino/noticia.html?...
http://www.arrakis.es/~mruizh
http://personasenaccion.info/agriculturaecologica
http://www.vidasana.org
www.craega.es/bibliografia.asp
Del Vino Autentico, en italiano
Además de todo eso es muy recomendable viajar, visitar fincas y bodegas
y ver in situ como trabaja cada uno.
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