A Emoción dos Viños

V edición de “A emoción dos viños” los días 27 y 28 de Junio en el Claustro de la Catedral de Tui.

11048748_890402154352933_8212669267915696902_n

Página de “A emoción dos viños” en facebook

Achegámonos a unha nova Emoción dos Viños, renovaremos sensacións gravadas na memoria, conversas con amigos ó redor da vida que bule no interior das copas. Espazo onde compartir amistade, onde propagar desde as pedras centenarias do claustro cara ós catro puntos cardinaes a beleza milenaria do viño, da cultura que nos da placer e saúde.

Palabras para a Emoción. 2011-2015

Los más puros (Metrópoli El Mundo, 28/06/2013)

Ahora bien, ¿en qué se diferencian los vinos naturales de los otros considerados como ecológicos, ya sean biológicos o biodinámicos? Los vinos orgánicos, o biológicos, son aquellos elaborados prescindiendo de herbicidas, pesticidas y otros productos químicos de síntesis concebidos para ahuyentar plagas, aumentar la productividad del viñedo y rectificar la calidad de los vinos mediocres. Las bodegas bio, además, suelen ser responsables con el medio ambiente a la hora de eliminar residuos y aprovechar los recursos naturales. La biodinámica, por su parte, cumple con los requisitos de la viticultura biológica, pero además incorpora otras prácticas, acordes a la filosofía cosmoecológica elucubrada por el suizo Rudolf Steiner (1861-1925), que aboga por la armonía entre los mundos animal, vegetal y mineral. Entre otras cosas, los seguidores de Steiner creen que los astros influyen decisivamente sobre el desarrollo del viñedo, por lo que tienen en cuenta el calendario lunar para cada intervención agrícola o enológica. Además, prescinden de maquinaria en el viñedo, usan compost de abono animal e infusiones vegetales para dinamizar los suelos y proteger la viña contra posibles agresiones. En bodega, los biodinámicas sólo utilizan levaduras autóctonas -las que están presentes naturalmente en la uva-, prescinden de ácido sórbico y correctores de acidez y solamente emplean sulfuroso en dosis mínimas.

Este último detalle es el que marca la frontera entre los vinos orgánicos y biodinámicas y los naturales, ya que éstos no deben Uevar el añadido de anhídrido sulfuroso (S02) un producto perjudicial para la salud en dosis altas cuyo empleo está extendido en la viticultura convencional-eso sí: en dosis mínimas- porque garantiza la estabilidad de los vinos tras el embotellado. De ahí que la elaboración de los naturales sea como un salto sin red: sin S02 los vinos expresan de una manera más nítida los matices propios de la variedad de uva y el terruño, pero también son más vulnerables a la contaminación bacteriológica y a los efectos nocivos de la luz, la temperatura y el oxígeno. Amén de este asunto, la viticultura natural no difiere mucho de las otras modalidades bio: cultivo respetuoso con el medio (sin productos de síntesis); utilización responsable de la energía; empleo de uvas propias; fermentación con levaduras autóctonas; rechazo de todo tipo de correctores en el proceso de vinificación y ausencia de clarificación y filtrado. Una vez aclarado de qué va este asunto de los vinos naturales, para conocer realmente qué es lo que los diferencia de sus semejantes hay que buscarlos, descorcharlos y catarlos.

En España, su producción no está tan extendida como en Francia o Italia. Sin embargo, la tendencia va creciendo y desde que algunos pioneros -como la bodega granadina Barranco Oscuro con sus Pino Rojo, El Canto del Mirlo o Rubaiyat- han demostrado que es posible desterrar el maquiavélico sulfuroso sin dar al traste con la calidad de esta santa bebida, poco a poco se van sumando otros.

Los mas puros (Metropoli El Mundo, 28/06/2013)
Los mas puros (Metropoli El Mundo, 28/06/2013)

La remise, salon de vins naturels

L’édition 2011 aura lieu au Domaine de l’orange bleu à Castries-Montpellier.

lundi 24 janvier de 10h à 19h
et
mardi 25 janvier de 10h à 15h

Cette année, elle réunira 53 vigneron(ne)s plutôt “natures”, d’Italie, d’Espagne, de Grèce et de la moitié sud de la France.

La remise, salon de vins naturels

El mal llamado “vino ecológico”

En los años 80 los agricultores y elaboradores de alimentos ecológicos eran gente con una conciencia, una sensibilidad, una visión respetuosa del campo y del medio ambiente que empezaron a asociarse para conseguir que sus postulados tuvieran una mayor repercusión. Los vinos ecológicos se suponía que eran aquellos que elaboran los propios viticultores con uvas de viñedos propios cultivados de forma ecológica. En el proceso de elaboración se respeta al máximo la autenticidad prescindiendo de los “avances” de la moderna enología intervencionista. Se empiezan a desarrollar a la vez la distribución de este tipo de productos, la celebración de ferias donde darlos a conocer y algunos sistemas de certificación pensando en atajar el fraude que se veía venir ante la tentación de colar como ecológico lo que no era, con tal de ganar ese margen de más que los confiados consumidores de productos ecológicos siempre han estado dispuestos a pagar por un producto de mayor calidad.

En los años 90 aparece la legislación europea (aunque no llega a definir el vino ecológico), los organismos oficiales y suboficiales, entra la gran industria a por plusvalías, es decir, van a intentar ir a por ese mayor precio sin dar más calidad, entre otras cosas porque gran industria es sinónimo de producción masiva y eso es incompatible con la calidad y con el respeto al medio ambiente y a muchas otras cosas. Siempre se ha justificado el sobreprecio en el mayor coste que supone producir en ecológico lo cual no es del todo cierto (los pesticidas o las semillas transgénicas son muy caras). La diferencia de costes está sobretodo en los volúmenes que se mueven, la sobreproducción, la logística, las economías de escala. Y por supuesto los costes sociales y externalidades que se pagan entre todos. Eso es lo que abarata costes.

En las dos últimas décadas continúa la convergencia entre el modelo insostenible y el ecológico, ya hay grandes empresas elaborando productos con etiqueta ecológica, grandes cadenas de distribución vendiendo productos ecológicos con las exigencias de volumen, precio y estandarización que ello conlleva.

En el año 2010, ante una realidad fraudulenta que consiste en vender como vino ecológico el vino que simplemente se ha elaborado a partir de uvas de cultivo ecológico certificado, la Comisión de la Unión Europea ha intentado promulgar una regulación para poner un poco de orden pero ha tenido que desistir por las presiones de gobiernos e industria.

Bruselas retira su propuesta de nuevas reglas para el vino ecológico por falta de apoyos

Bruselas retira su propuesta para regular los vinos ecológicos

La UE no regulará el vino ecológico

No hay vino ecológico

Los límites de lo ecológico

El hecho de que no exista una regulación no quiere decir que no existan vinos ecológicos, lo que pasa es que ante la perversión del concepto y en línea con lo que ocurre en otros países europeos, los productores fieles a esa filosofía hemos preferido llamarlos “vinos naturales” y fundar la Asociación de Productores de Vinos Naturales.

Vino Natural

Vino natural

Vino natural es el vino obtenido con el mínimo de intervención posible, tanto en el cultivo del viñedo y la obtención de las uvas como en el proceso de elaboración en bodega y su transformación en vino.

Una agricultura natural y sostenible

Realizar una agricultura más respetuosa con el medio no es un capricho ni una moda pasajera. Es una necesaria vuelta al origen, una forma de cultivar que permita a generaciones venideras seguir disfrutando de la naturaleza y de sus productos. Así está siendo reconocido por las autoridades que intentan fomentar un agricultura más próxima a lo ecológico, ya sea de forma limitada como con la agricultura integrada o prohibiendo cada año numerosos productos nocivos para nuestra salud (hoy mismo se están usando productos que mañana estarán prohibidos, ¿acaso hoy no son tan malos?). El caso es que una agricultura más ecológica es mejor para la salud de los consumidores y de los trabajadores, es mejor para la calidad (química y organoléptica) de los productos y es mejor para el medio ambiente.

En los últimos años hemos asistido a numerosas crisis alimentarias como las vacas locas, las dioxinas, los productos hortofrutícolas españoles devueltos en la frontera alemana o desastres en el transporte y en el almacenamiento de productos químicos (aunque no se puede obviar que tan peligrosos son en una nube tóxica o en un vertido como suministrados en pequeñas dosis diarias) o escándalos como la comercialización en paises en desarollo de productos químicos (DDT p.e.) prohibidos en los paises occidentales hace años. Las autoridades han recurrido a un aumento notable de la burocracia metiéndonos a todos en el mismo saco, no se soluciona nada pero al menos se crean empleos indirectos.

Vino y salud

Investigaciones recientes han demostrado los efectos saludables de un consumo moderado del vino, en particular su aptitud para prevenir enfermades cardiovasculares, cancerígenas e incluso infecciones bacterianas. Se han realizado diversos estudios sobre la costumbre mediterránea de beber vino durante las comidas y su relación con las enfermedades cardiovasculares, cuya incidencia es menor que en los paises donde el consumo de vino es menor y el momento de consumo, junto con otros alcoholes, no está vinculado a la comida.

Los estudios solo hablan de la parte buena del vino y en cualquier caso hablan de un vino natural, auténtico, ideal, como si todos lo fueran. También hay estudios que señalan al tabaco como beneficioso para atajar determinadas enfermedades y a nadie se le ocurre publicar que es un producto saludable, siquiera en dosis moderadas. Para completar la información debería hablarse de los efectos nocivos de otras sustancias que también están presentes en el vino.

Una televisión sueca ha realizado un reportaje sobre los aditivos del vino donde queda demostrado que ese ideal de pureza no es más que un argumento de venta totalmente falso cuando hablamos de vinos elaborados de manera industrial. El programa se llama Kalla fakta (Hechos fríos) y el capítulo dedicado al vino “Veneno en tu copa”, donde algunos expertos dejan opiniones tan contundentes como estas:

– “Si hubiera sido agua habría sido clasificada como no potable” viendo el análisis de un vino con residuos de pesticidas. (Jenny Kreuger, Experta en Pesticidas, Universidad de Ciencias Agrícolas de Upsala)

– “No sabemos lo que bebemos, con todos esos aditivos no augura nada bueno” (Morgan Andersson, Departamento de Otorrinolaringología, Hospital Universitario de Lund)

– “Tienen miedo (la industria) de como reaccionaría el consumidor si supiera lo que realmente hay dentro” (Malcolm Gluck, columnista de vinos en The Guardian)

El Anhídrido Sulfuroso (SO2) tiene un papel destacado en la elaboración de vinos como antioxidante y antiséptico. Debido a su creciente mala fama (alergias, dolores de cabeza, resacas) hay intentos de reducir su uso aunque se hagan en dos sentidos opuestos, algunos, para no salirse de las directrices que marca la enología moderna, buscan sustitutos que probablemente serán peores pero son menos conocidos y no suelen ser objeto de análisis. En el lado contrario nos posicionamos los que hemos reducido e incluso eliminado su uso intentado apoyarnos en las fuerzas que da la propia naturaleza. Cuando se interviene ya en el campo creando un desequilibrio (herbicidas, abonos químicos, pesticidas) se entra en un camino que no tiene vuelta atrás y que va generando una necesidad tras otra (levaduras comerciales, acidificación, sulfitados, etc.). Además de una agricultura natural hay condiciones que ayudan a limitar el uso de sulfuroso, como evitar una excesiva exposición al aire, un PH bajo, unas buenas condiciones de higiene, una temperatura moderada (sobretodo en la conservación del vino embotellado), etc. Aún así, el riesgo a asumir no es tan grande, el vino puede que cambie a lo largo del tiempo, incluso con precipitaciones y fermentaciones, lo cual en un vino natural no son más que etapas en la vida de un ser vivo que irremediablemente acabará muriendo, no por eso hay que matarlo antes. Se puede cuidar, se puede tratar el vino como un producto complejo, delicado y vivo que es, o debería ser. Si el que adquiere un vino lo hace con la conciencia de estar recibiendo algo vivo la tarea es más fácil, no tratamos igual lo vivo que lo inerte, debemos asumir una cierta responsabilidad. Al fin y al cabo todo el proceso vitivinicola es una tarea difícil que requiere mucho esfuerzo desde el principio hasta el final (o debería).

Desde hace años hemos podido comprobar como gente que se consideraba alérgica al vino ha podido disfrutar de un vino natural porque en realidad era alérgica a los sulfitos. Igual que los dolores de cabeza y las resacas. Probablemente ese dolor de cabeza que le evitamos al cosumidor lo sufrimos a veces nosotros por hacer un trabajo que no siempre es fácil 🙂

Hay otras sustancias que sustituyen parcialmente al sulfuroso y pueden resultar menos dañinas, pero como todo en el mundo químico, son inofensivas hasta que se demuestra lo contrario, que suele demostrarse con cierta frecuencia. En todo caso comparten esa misma finalidad de querer matarlo todo y hacer del vino un líquido inerte, una momia que solo en la apariencia nos puede recordar lo que fué. Por contra, el vino vivo seguirá su evolución, crecerá, será diferente según el lugar, la temperatura, la humedad y demás condiciones que lo rodeen, y si estas no son buenas morirá irremisiblemente, pero lo hará conforme a las leyes de la naturaleza.

Hay más componentes (Histaminas, Carbamato de Etilo, etc.) que pueden ser perjudiciales dependiendo de la cantidad y la persona. Se generan naturalmente en cantidades moderadas, cualquier fruto tienen multitud de sustancias nocivas pero en cantidades tan pequeñas que son absolutamente inocuas para el ser humano. El problema viene cuando se altera ese equilibrio y se fomenta una generación excesiva de esas sustancias, eso ocurre con determinados tratamientos tanto en el viñedo como en la elaboración. Una uva de calidad, sana, ecológica y un entorno de trabajo limpio suponen una garantía frente a la presencia masiva de estas sustancias dañinas.

Vino, calidad y terruño

A menudo se usa la expresión vino de calidad para referirse al que destaca particularmente en una cata organoléptica en función de los gustos personales del catador o de ciertos estándares del momento, pero muy pocas veces se alude a la calidad intrínseca del producto, a la cantidad de componentes químicos saludables o perjudiciales que contiene o al especial cuidado con que ha sido producido evitando el uso de elementos ajenos o de artimañas que desvirtúan su autenticidad. Es evidente que un atleta dopado corre más, sin embargo es comúnmente aceptado que se le castigue por tramposo y se le anulen las marcas que efectivamente había logrado, en esos casos renunciamos al récord porque no es auténtico, nos quedamos a cambio con algo menos esplendoroso pero real, verdadero.

Se instaure o no el control antidoping, es preferible un vino hecho con la materia prima del entorno, aunque no tengamos lo mejor del mundo en cada uno de los elementos que hacen que un vino sea posible. Esto es lo único que permite hablar de “terroir”, de especificidad, de tipicidad, de denominación de origen. En la viña está esa diferenciación a través del suelo y el clima. Por suerte la vid es una planta agradecida que crece donde otros cultivos lo tienen muy difícil, aún así el hombre interviene desmedidamente en un intento de dominar a la naturaleza rompiendo su sabio equilibrio, una vez roto sí que es imprescindible la intervención constante para ir corrigiendo el desequilibrio creado, así tras un tratamiento con herbicidas o plaguicidas la levadura autóctona queda debilitada por lo que se hace necesario luego en bodega el uso de levaduras comerciales y ya puestos, mejor seleccionarlas para dar un carácter particular al vino, “que culpa tengo yo de no haber nacido junto al Rhin” se dirá el enólogo mientras maneja las levaduras aromáticas que convertirán cualquier mosto blanco en un pseudo Riesling. Sulfitados desmesurados, clarificaciones, filtrados y otros tratamientos agresivos debilitan la naturaleza del vino y obligan a intervenir, al final del proceso podemos obtener un producto embaucador que conquiste los sentidos del que lo beba aunque sea a costa de maquillar la realidad. Ojos que no ven …

Vinos Tintos Concentrados: ¿Todos Naturales? por José Hidalgo Togores

Garantía de calidad. Vinos ecológicos, “vinos biodinámicos”, vinos naturales.

El caso es que la panacea no se ha inventado aún, actualmente la agricultura ecológica oficial, la de los comités y los sellos de garantía está totalmente pervertida, una especie de control antidóping de manga ancha que se queda en lo superficial.

La agricultura biodinámica es una forma de cultivo compleja basada en las teorías de Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía y que no está pensada para elaborar un vino de calidad ni siquiera para el cultivo especializado de la vid ya que contempla la vida del campesino y de la finca como un todo, con diversidad de cultivos y animales, buscando un equilibrio entre todo ello. En cualquier caso, un concepto igualmente corrompible por personas sin escrúpulos.

El vino natural, idealmente, es el vino elaborado solamente con zumo de uva procedente de viñedos cultivados sin emplear productos químicos de síntesis, respetando el medio ambiente. Durante todo el proceso de elaboración, hasta obtener la botella de vino que se bebe el consumidor, no se usa ningún tipo de aditivo ni se fuerza o acelera la estabilidad del vino mediante el recurso a procesos físicos.

Diferencias entre los mal llamados vinos ecológicos y los vinos naturales

Las premisas por las que se rigen los vinateros que forman parte de la Asociación de Productores de Vinos Naturales se resumen en los siguientes puntos:

1. CULTIVO respetuoso con el medio
2. Compromiso con el ENTORNO NATURAL.
3. El VITICULTOR es el AUTOR
4. AUTENTICIDAD y SINGULARIDAD
5. El ANHÍDRIDO SULFUROSO TOTAL no supera 20mg/l
6. Se DICE LO QUE SE HACE y se hace lo que se dice
7. Compromiso con la ASOCIACIÓN y los Asociados

Actualmente, se está usando el concepto de vino natural de manera muy amplia, yendo desde la más estricta idea de que el vino natural es solamente zumo de uva fermentado hasta conceptos demasiado amplios donde prácticamente todo tiene cabida aprovechando que no es un término sujeto a un reglamento de producción, en gran parte porque la mayoría de productores de vinos naturales, los más auténticos en realidad, huyen de la burocracia y no tienen miedo de defender su honestidad sin necesidad de recurrir a terceros. Un productor de vinos naturales es alguien que elabora toda su producción de forma natural porque se lo dicta su conciencia, es posible que el miedo a perderlo todo le haga ir con cautela pero sin detenerse en la búsqueda de su ideal. No tiene nada que ver con quién produce un vino natural para cubrir un mercado, sin prácticamente asumir ningún riesgo. Algo tan lícito, pero tan diferente desde un punto de vista ético, como invertir en bolsa o dedicarse a la construcción.

¿Cuál es la garantía entonces? Mediante análisis químicos se pueden detectar algunos fraudes y desenmascarar a quienes intentan pescar en río revuelto. La asociación Vinnatur elabora análisis exhaustivos entre todos sus asociados dando lugar en ocasiones a la expulsión de alguno de ellos si se detectan residuos de pesticidas. Aunque varias asociaciones de vinos naturales han redactado una especie de reglamento de producción, su objetivo está más enfocado a la comunicación que a la inspección ya que en realidad no cuentan con medios para llevarla a cabo y en cualquier caso ya ha quedado demostrado que si el afán de negocio supera a la conciencia, ningún  reglamento es suficiente.

Hoy en día, y tras el fraude generalizado que se ha producido con la agricultura ecológica avalado por todas las instancias políticas, multitud de asociaciones y grupos de consumidores apuestan por un sistema de certificación participativa en el que el conocimiento personal entre productores, consumidores e intermediarios crea una cadena de confianza perfectamente válida.

Y es que la confianza plena solo se puede obtener conociendo de cerca lo que hay detrás de cada bodega, es decir, las personas. Probablemente no todos somos expertos a la hora de catar un vino y menos aún de hacer análisis más profundos o técnicos. Probablemente, pese a nuestra pasión por el vino, no sabríamos ni por donde empezar a la hora de trabajar con una cepa, de estrujar un racimo o de trasegar un vino, pero sí hay algo que todos podemos hacer con un mínimo de conocimiento y espíritu crítico: confiar o no en alguien, observar su grado de compromiso, los valores que le mueven. Eso no es materia de expertos, eso pertenece a cualquier ser humano.

Coup de Coeur, Juan Ferrer “Enópata”

El mejor método de estudio es viajar, catar, conocer las bodegas y hablar con las personas que hacen los vinos, nadie como ellos va a poder explicarte ese vino.

Primer Aval oficial de agricultura ecológica de España, otorgado por el CRAE (Consejo Regulador de la Agricultura Ecologica) a Barranco Oscuro. En aquellos tiempos, principios de los 90, todo lo relativo a la agricultura ecológica estaba impregnado de un romanticismo que hoy se ha perdido en manos de la gran industria y las grandes cadenas de distribución.

Enlaces:

Definición de vino natural

Definition of Natural Wine (ENGLISH)

Définition du vin naturel (FRANÇAIS)

ビオ・ワイン (日本語)

Sulphur Dioxide and sulphites are they really necessary? (ENGLISH)

Law, that recently imposed the printing “CONTAINING SULPHITES” or similar in the label, in fact does not help the consumer in choosing wines with low amount of sulphur dioxide, because this printing is compulsory for wines containing 11 mg/ l of SO2, as well as for those containing 210 mg/ l. Furthermore, sulphur dioxide is the only wine preservative or additive whose toxic effects have been studied. That is why implementing methods avoiding the use of sulphur dioxide in wine-making is so important.

Vins sans soufre, vins sans sulfites, vins sans SO2 (FRANÇAIS)

un vin naturel n’est pas forcément un vin sans sulfites ajoutés: un vin naturel est vinifié naturellement sans ajouts œnologiques (levures aromatiques, sucres, enzymes, colles, filtration stérile…), et vinifié avec le minimum de SO2. Certains utilisent un peu de soufre en fin de fermentation, d’autres uniquement à la mise en bouteille, d’autres n’en mettent pas, par conviction ou si les conditions de vinifications le permettent. Dans tout les cas, nous estimons que la dose de so2 doit tendre vers le minimum car pour nous un vin naturel doit être pas ou peu sulfité

Natural Wine – outlines of a definition (ENGLISH)

a natural wine is only succesful if isn’t forced in a specific direction

Why I like Natural Wine, Thomas, Mad about wine (ENGLISH)

Putting wines on a perfectionist pedestal is forgetting that life IS imperfect

Vinos ecológicos con pasaporte europeo | Ideal

Algunos de los consagrados vinos ecológicos que produce Manuel Valenzuela en su bodega “Barranco Oscuro”, la más alta de Europa al estar situada en el término municipal de Cádiar, en plena Sierra de la Contraviesa y a 1.368 metros de altitud, han sido escogidos por afamados profesionales en este sector para representar a España en varios foros sobre viticultores de vino ecológico.

Este singular viticultor ha indicado a IDEAL que «mi trabajo e investigaciones, durante casi tres décadas, ya están recibiendo «otras cosechas, como son los premios y distinciones que siempre hay que agradecer por que un buen vino ecológico y de altura no se hace de la noche a la mañana»

Manuel Valenzuela nació en Guadix en 1943. Emigrante, vivió en Francia y diferentes ciudades españolas para retornar a su Granada natal cuando tenía 37 años. Así llegó a Cádiar, donde adquirió un cortijo en plena Sierra de la Contraviesa, con muy buena tierra, frutos, clima y de preciosas vistas hacia el mar y Sierra Nevada, pero carente de luz eléctrica y de otras comodidades.

Los primeros años fueron duros para Valenzuela ante la incomprensión de vecinos que veían la transformación que este viticultor estaba dando a las tierras con la implantación y mecanización de nuevos y más productivos viñedos. Y porque con su forma de ser, pobladas barbas y pelo, modo de vida completamente ermitaño, natural, muy libre y con creencias muy progresistas, a casi todos los lugareños les parecía más un ‘hippi revolucionario’ o ‘un loco’ que no entendía de agricultura y menos aún de vinos. No obstante, Manuel siguió trabajando en lo que creía y deseaba. Así, con su nueva y fresca mentalidad y sin ningún atracción lucrativa se fue abriendo camino. Por aquellos entonces algunos conocidos bodegueros de la zona tenían por costumbre defraudar en la calidad de sus caldos, al mezclar sus productos con vinos más baratos traídos de La Mancha para ganar más dinero. Pasados unos años, el trabajo de este labrador comenzó a dar buenos frutos y a ser incluso imitado por un sector de agricultores de los alrededores que años antes habían incluso criticado su forma de trabajar. Hoy en día, tanto él como sus cotizados caldos, entre ellos un preciado cava de la variedad ‘vigiriega’, la uva autóctona de la zona, están recibiendo diferentes premios y felicitaciones de los más prestigiosos enólogos y restauradores de éste y otros países.

Valenzuela ha indicado a IDEAL que con el paso del tiempo y con mucho sacrificio «he podido demostrar que estamos en una región donde se pueden elaborar muy buenos vinos con otras técnicas, variedades y medios y ese es para mi y los míos, el mejor premio que me ha concedido principalmente la madre naturaleza y los pocos que me han ayudado». «Hace tres años -prosigue Valenzuela- con el fin de seguir avanzando, progresando y endeudándome, porque todo hay que decirlo, he recibido muy poca ayuda económica por parte de las instituciones, he construido una nueva bodega cuyo coste ha superado los 300.000 euros, y entre otras cosas imprescindibles y necesarias para elaborar unos buenos caldos jóvenes y no tan jóvenes, ya se encuentran en su interior 80 barricas de roble francés repletas de buen caldo».

En un principio Manuel Valenzuela comenzó potenciando las vides autóctonas y más adelante fue reestructurando algunas parcelas e incorporando otras variedades importantes para crear otros estilos de vinos con las vides ‘vigiriega’, ‘garnacha’, ‘tempranillo’, ‘sirah’, ‘merlot’ y ‘cabernet sauvignon’. Sus viñedos están situados sobre espaldera «para regular los racimos y que gocen de más sol, poder eliminar o aclarar el verde fruto más fácilmente, evitar problemas de posibles enfermedades, ser vendimiados y cultivados con mayor facilidad y obtener un producto más limpio y de mejor calidad».

Vinos ecológicos con pasaporte europeo (Ideal, 12/10/2003)
Vinos ecológicos con pasaporte europeo (Ideal, 12/10/2003)

Los caldos ecológicos | El Pais – El Viajero

Aumentan los vinos elaborados sin abusos químicos en las condiciones más naturales

El vino ecológico representa una vuelta a los orígenes, la añoranza de un mundo feliz, cuando no existían abonos químicos ni pesticidas, ni siquiera el imprescindible caldo bordelés (sulfato de cobre ampliamente utilizado en la viticultura para tratar plagas y enfermedades).

De lo que se trata es de poner coto a las práctica abusivas que alteran los ciclos naturales de la vid en la búsqueda irresponsable de rentabilidades. Sin duda, el uso de abonos químicos, de agre­sivos pesticidas, de herbicidas y fungicidas voraces resuelve problemas de producción y salva vendimias. Pero a un precio muy elevado. No sólo degenera planta y suelo, en un diabólico círculo vicioso, sino que arruina las perspectivas de calidad durante décadas.

Lamentablemente, la mayor parte de nuestro vino ecobiológico se exporta hacia los más sensibles mercados del centro y norte europeos, mientras que entre nosotros, siguen siendo una mino­ría los consumidores. Pero, sin duda, en un futuro, todos los vinos se beneficiarán de la experiencia de estos bodegueros.

Los caldos ecológicos (El Pais - El Viajero, 06/10/2001)
Los caldos ecológicos (El Pais – El Viajero, 06/10/2001)

El vino ecológico | El Pais

Una moda recorre las principales zonas vitivinícolas del mundo: el vino ecológico, la reconciliación de la cepa con la naturaleza. Algo que es normal al exigir calidad a una carne o a una legumbre, pero que ha permanecido ajeno al mundo de la viticultura, se está imponiendo ahora a la hora de elegir buen vino.

Adiós a los tratamientos químicos, a los abonos artificiales, a los pesticidas agresivos e indiscriminados; bienvenidos los insectos que destruyen las plagas, la materia orgánica que nutre sin abrasar, la viña sana y cuidada. Y es que los grandes vinos son tanto más grandes cuanto menos han sufrido el acoso de la química, cuanto más de acuerdo con la naturaleza se han obtenido. La viticultura eco biológica está demostrando que es una condición indispensable para obtener grandes caldos de terruño.

La misma Arcadia ha llevado hasta tierras alpujarreñas al visionario Manuel Valenzuela y su glorioso Barranco Oscuro. Un granadino que ama la naturaleza, que se identifica con su abrupta geografía y al que le gusta afrontar los desafíos. Sus viñas se cultivan con delicadeza y rigor biológico.

El vino ecológico (El Pais, 31/01/1999)
El vino ecológico (El Pais, 31/01/1999)